Cómo nace un perfume

24 febrero, 2024 by adminmuseo in Noticias 0 comments
Cómo nace un perfume

El viaje de los aromas desde la idea hasta el frasco

¿Te has preguntado alguna vez cómo se crea un perfume? ¿Qué pasos hay que seguir para convertir una idea en una fragancia que nos enamore? En este artículo te voy a contar el viaje de los aromas, desde la mente del perfumista hasta el frasco que los contiene. Verás que los perfumes son mucho más que simples líquidos aromáticos, son obras de arte que nos hacen disfrutar de los sentidos y de las emociones.

La idea: el punto de partida

Todo perfume empieza con una idea, una inspiración. El perfumista, que es la persona que crea los perfumes, tiene que tener una visión clara de lo que quiere transmitir con su perfume. Puede inspirarse en un lugar, una persona, una emoción, una historia, una música o cualquier otra cosa que le llame la atención. Por ejemplo, hay perfumes inspirados en el mar, en las flores, en el chocolate, en el amor o en la aventura.

La idea es el punto de partida, pero no es suficiente. El perfumista tiene que transformar su idea en un concepto, que es una descripción más detallada y precisa de lo que quiere expresar con su perfume. El concepto incluye aspectos como el nombre, el público objetivo, el estilo, el tono, el mensaje y la personalidad del perfume.

Los ingredientes: la materia prima

Una vez que el perfumista tiene el concepto, tiene que elegir los ingredientes que va a usar para crear el aroma de su perfume. Los ingredientes pueden ser naturales, como plantas, frutas, especias o maderas, o sintéticos, como moléculas creadas en un laboratorio. Cada ingrediente tiene un olor diferente, y el perfumista tiene que saber combinarlos de forma armoniosa y original.

Los ingredientes se clasifican en tres categorías, según el momento en el que se perciben: la salida, el corazón y el fondo. La salida es la primera impresión que nos da el perfume, y suele estar formada por ingredientes frescos y volátiles, como los cítricos. El corazón es el aroma que se mantiene durante más tiempo, y suele estar formado por ingredientes florales, frutales o especiados, como la rosa, el jazmín o la canela. El fondo es el aroma que queda al final, y suele estar formado por ingredientes intensos y duraderos, como el ámbar, el almizcle o el sándalo.

La sinergia y las proporciones: el equilibrio perfecto

El perfumista no solo tiene que elegir los ingredientes, sino también las cantidades y las proporciones que va a usar de cada uno. Esto es muy importante, porque el aroma final depende de cómo se mezclan los ingredientes entre sí. El perfumista tiene que buscar la sinergia, que es cuando los ingredientes se potencian y se complementan, creando un aroma único y armonioso.

El perfumista usa esencias, la esencia es el alma del perfume, pero no es el producto final. El perfumista tiene que diluir la esencia en alcohol y agua, para obtener el perfume que se va a envasar. La concentración de la esencia determina la intensidad y la duración del perfume. Por ejemplo, un perfume tiene una concentración del 15% al 20%, mientras que una colonia tiene una concentración del 5% al 10%.

Las pruebas y los ajustes: el toque final

El perfumista no termina su trabajo cuando tiene el perfume listo. Tiene que probarlo y compararlo con otros perfumes similares, para ver si cumple con sus expectativas y con las del mercado. El perfumista usa su nariz, pero también la de otras personas, para saber si el perfume les gusta y si coincide con el concepto que tenía en mente. El perfumista puede hacer cambios en su perfume hasta que quede perfecto, modificando las cantidades, las proporciones o los ingredientes.

El perfumista también tiene que tener en cuenta que el perfume no huele igual en todos los casos. El perfume puede variar según la piel, el clima, la hora del día o el estado de ánimo de la persona que lo usa. Por eso, el perfumista tiene que probar el perfume en diferentes condiciones y situaciones, para asegurarse de que el perfume se adapta a las necesidades y preferencias de los consumidores.

La firma olfativa: la identidad del perfume

El perfume ya está listo para salir al mercado, pero le falta un detalle: la firma olfativa. La firma olfativa es el elemento distintivo que hace que un perfume sea reconocible y diferente de los demás. La firma olfativa puede ser un ingrediente, una combinación de ingredientes, una nota o una acorde que le da al perfume un carácter y una personalidad propios.

La firma olfativa es la huella que deja el perfume en nuestra memoria, y que nos hace recordar el perfume y asociarlo con una marca, una persona o una emoción. Por ejemplo, la firma olfativa de Chanel Nº 5 es el aldehído, una molécula sintética que le da al perfume un aroma fresco y elegante. La firma olfativa de Angel de Thierry Mugler es el pachulí, una planta que le da al perfume un aroma dulce y oriental.

Como ves, el proceso creativo del perfume es un arte muy fascinante y complejo, que requiere de mucho talento, paciencia y pasión. Los perfumes son obras de arte que nos hacen disfrutar de los sentidos y de las emociones, y que nos permiten expresar nuestra personalidad y nuestro estado de ánimo.

Para terminar, te voy a contar una anécdota curiosa relacionada con el proceso creativo del perfume. ¿Sabes cómo se llama el lugar donde el perfumista crea y guarda sus ingredientes y sus fórmulas? Se llama el órgano del perfumista, porque se parece a un órgano de iglesia, con muchos cajones y tubos que contienen los ingredientes. El órgano del perfumista es el instrumento que le permite componer sus melodías olfativas, y que guarda sus secretos y sus creaciones.

 

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